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La Comunidad de las Bienaventuranzas está sembrando esperanza en Beirut

El texto original fue publicado en MECC del 20 de noviembre de 2020. Traducción y publicación por Maronitas.org con la autorización expresa y petición de The Middle East Council of Churches.

Reporte de Elia Nasrallah


“Sentíamos que el edificio del monasterio estaba temblando, y nos bombardeaban con llamadas telefónicas. Nadie sabíamos lo que pasaba hasta que nos enteramos del desastre por televisión. Empezamos a recibir videos en nuestros teléfonos móviles; ¡no podíamos creer las escenas de horror y destrucción! Al principio, todo el mundo pensaba que eran noticias falsas, pero para nuestra sorpresa, ¡todo era verdad!”. Los momentos de terror presenciados por el Padre Rachad Jaber, sacerdote de la Comunidad de las Bienaventuranzas en la región de Gharzouz, Jbeil-Líbano, fueron recuerdos que se añadieron a la serie de historias dolorosas que vivieron los libaneses el 4 de agosto de 2020.


El nivel de destrucción no dejó ningún barrio de Beirut intacto. El desastre dejó a la capital tremendamente devastada y golpeó a su gente física y moralmente. En los días siguientes al 4 de agosto, las ONG locales e internacionales enviaron sus equipos para dar el tan necesitado apoyo a los afectados alrededor de la zona de la explosión. Sin embargo, la presencia de instituciones eclesiásticas también fue notable en el terreno. Por ejemplo, la Comunidad de las Bienaventuranzas participó en las operaciones de socorro y estuvo al lado de los heridos y de los que perdieron a sus seres queridos o su hogar. El Padre Rachad Jaber, que vivió recuerdos dolorosos después de la explosión, nos informó sobre cómo esta Comunidad ha afrontado las repercusiones de la tragedia y cómo apoyó a las beirutíes.


La Comunidad de las Bienaventuranzas: una misión de esperanza

Esta comunidad se estableció en los años setenta en Francia y luego en los ochenta en el Líbano. En cuanto a su misión espiritual y humanitaria, el P. Rachad explicó que su principal vocación radica en la vida de oración y contemplación, y en la vida común de una comunidad que incluye monjas, sacerdotes y miembros laicos. También se refirió a su multifacética misión en el mundo. Por ejemplo, esta comunidad tiene una escuela gratuita en Vietnam, un hospital semigratuito en África, y en el Líbano, un centro de recepción para individuos, grupos y para retiros espirituales, además de una biblioteca espiritual. Además, ofrece oraciones y retiros espirituales en línea debido al brote del Coronavirus. El P. Rachad también señaló que después de la explosión de Beirut, la Comunidad está ayudando a las personas afectadas por el desastre o por la crisis económica, a través de los recursos limitados que tiene

Ayuda humanitaria a diversos niveles


“La primera acción fue la de limpiar las calles y casas de los vidrio rotos y escombros…”. El Padre Rachad explica: “En cuanto a la segunda fase, los voluntarios de la Comunidad realizaron visitas de campo al azar, después de casi una semana, y en cooperación con la pastoral universitaria, para visitar las casas dañadas para dar el pésame y el consuelo y para comprobar cómo estaban las personas y las familias”. Jaber añadió que la Comunidad prosiguió esta iniciativa organizando estas visitas para llegar a un mayor número de residentes en los barrios organizados por la parroquia de Mar Mikhael, que sufrieron grandes pérdidas. También se refirió a las sesiones de escucha espiritual y psicológica que realizó con un grupo de sacerdotes jesuitas y terapeutas para tratar los síntomas postraumáticos que muchas personas afectadas siguen sufriendo, incluso después de más de cien días después de la explosión. Explicó que algunos casos requieren varias visitas para que se recuperen.


El P. Rachad también habló de las campañas de donación realizadas por los amigos de la Comunidad de las Bienaventuranzas por su cuenta, ya que llamaron desde diferentes regiones del mundo para ofrecer su ayuda y apoyo al pueblo libanés. Así, aunque por sus limitadas capacidades y la pequeña cantidad de dinero que recibió, la Comunidad pudo participar en el proceso de restauración de las ventanas y puertas... Además, Jaber subrayó que, hasta la fecha, muchas casas siguen estando terriblemente dañadas e inseguras, “como si la explosión hubiera ocurrido ayer”, dijo. En medio de la crisis económica, añadió que incluso las familias ricas son incapaces de restaurar sus hogares.

La presencia de la Iglesia en el campo: una fuente de fuerza para los afectados


En opinión del P. Rachad, el papel de la Iglesia hoy en día tiene diferentes aspectos. Él nota las iniciativas lanzadas por los Patriarcados y Arquidiócesis de Beirut después de la Explosión, con una completa ausencia del gobierno. Por un lado, el proceso de restauración de las casas que sigue en curso hasta hoy, a pesar de los enormes daños que las Iglesias de Beirut han enfrentado junto con sus instituciones afiliadas; y por otro lado, elogió la presencia de la Iglesia espiritualmente a través de las visitas de condolencia que los sacerdotes, monjas y miembros de la comunidad hicieron para ayudar a los ciudadanos afectados. El P. Rachad consideró que los beirutíes están muy necesitados de esta presencia espiritual para aliviar su severa pena y dolor.


El P. Jaber concluyó diciendo: “La verdadera esperanza reside en nuestro trabajo en el campo y en nuestra experiencia humana y espiritual, porque el Señor está siempre presente con nosotros en toda la crisis personal y colectiva que estamos experimentando (…) Nuestra esperanza está puesta en el cielo, en la casa de los Santos; nuestra esperanza es vivir los valores del amor, la fraternidad, la tolerancia y el apoyo a los demás”. Jaber también expresó su sorpresa y su felicidad ante las presencia de los libaneses que se esfuerzan por ayudar a sus hermanos, incluso de los pobres que comparten sus necesidades diarias entre ellos.


Communication and Public Relations Department




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