“No estáis en tinieblas, para que el día os pille desprevenidos, como a un ladrón” (1 Tes 5,4)


#maronitas

Beato Guerric de Igny (c.1080-1157)

abad cisterciense

Sermón 3 de Adviento, 1


“¡Prepárate para encontrarte con tu Dios, oh Israel, porque él viene!” (cf. Am 4,12) Y vosotros también, hermanos míos, “estén alerta. El Hijo del Hombre vendrá cuando menos lo esperen”. Nada es más seguro que su venida, pero nada es más incierto que cuándo vendrá. Porque sabemos tan poco acerca de los tiempos y momentos, que el Padre ha determinado en su poder de tal manera que ni siquiera los ángeles que lo rodean saben el día ni la hora (Hechos 1,7; Mt 24,36) .


También llegará nuestro último día, eso es seguro; pero cuándo y cómo es muy incierto para nosotros. Como alguien dijo antes, todo lo que sabemos es que “frente a los ancianos, se para en el umbral, mientras que frente a los jóvenes, se mantiene oculto”. (San Bernardo). Ese día no debe sorprendernos de improviso, desprevenidos, como un ladrón en la noche. Que el miedo, permaneciendo despiertos, nos haga siempre preparados hasta que la seguridad suceda al miedo y no el miedo a la seguridad. El sabio dice: "Estaré en guardia contra la culpa" (Sal 18, 24), ya que no puedo preservarme de la muerte. Porque sabe que “el justo, aunque muera temprano, descansará”. (Sb 4, 7) Más aún, aquellos que no fueron esclavos del pecado durante su vida, triunfan sobre la muerte. Qué hermoso es esto, hermanos míos, qué dicha estar no sólo en seguridad frente a la muerte, sino más aún, en vencerla con gloria, fortalecidos por el testimonio de la propia conciencia.

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