"Os veré de nuevo, y vuestros corazones se alegrarán"

San Agustín (354-430)

Obispo de Hipona (África del Norte) y Doctor de la Iglesia

Sermones sobre el Evangelio de San Juan, n° 101


#maronitas

El Señor dijo: “Dentro de poco y ya no me veréis, y dentro de poco me veréis” (Jn 16,16). Lo que él llama un poco es toda la extensión de nuestro tiempo presente, del que dice el evangelista Juan en su Epístola: “Esta es la última hora” (1Jn 2,18). Esta promesa se dirige… a toda la Iglesia como esta otra promesa: “He aquí, yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,20). El Señor no tardará en cumplir sus promesas: aún un poco y lo volveremos a ver y ya no tendremos nada que pedirle, ninguna pregunta que hacerle, porque ya no tendremos nada que desear ni buscar.


Este “poco” nos parece largo porque aún está en proceso de realización. Pero cuando haya llegado a su fin, entonces sentiremos cuán breve fue. Así que diferencie nuestro gozo del del mundo, del cual se dice que: “El mundo se regocijará”. En los dolores de parto de este anhelo, no nos quedemos sin alegría. Sin embargo, como dice el apóstol Pablo: “Alégrense en la esperanza, sufran en la aflicción” (Rom 12,12). Porque la mujer que da a luz, con la que el Señor nos compara, siente mucha más alegría por el hijo que está a punto de traer al mundo que tristeza por su propio sufrimiento.

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