Palabras del cardenal Sandri en la Divina Liturgia con motivo del día de San Marón

San Marón y la invitación dirigida hoy a los cristianos del Líbano, y el interés del Papa Francisco en el Líbano. Este fue el tema central de las palabras del prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, el cardenal Leonardo Sandri, el miércoles en el Instituto Maronita de Roma, al término de la Divina Liturgia para celebrar el día de San Marón.


Fuente: Abouna.org

Al concluir la Divina Liturgia en el Instituto Maronita de Roma, el miércoles 9 de febrero, para celebrar el día de San Marón, el Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, pronunció un discurso sobre San Marón, cuya vida es una fuente de inspiración de la cual podemos tener apoyo en las dificultades de la vida terrestre.


Señaló que este santo se había convertido en inspiración para toda una comunidad, porque aceptaba a diario y con humildad que tenía necesidad de Dios. Este reconocimiento de la necesidad del Señor, aunque lo hizo pequeño a los ojos del mundo, lo hizo grande a la luz del proyecto de Dios, que hizo de él un pueblo, una iglesia.

Explicó que San Marón había establecido una comunidad en medio de las montañas, no gracias a los débiles equilibrios en las relaciones con un país u otro, sino gracias a la relación con Cristo. Y dijo: «San Marón, como discípulo del Señor, pregunta en particular a los cristianos del amado país de los Cedros: ¿En quién confiáis? ¿Con qué agua te limpias? ¿Dónde sacias tu sed, ya qué poder confías tu salvación? Esto se suma a su pedido de descubrir su llamado a vivir y proteger su identidad especial como hijos e hijas del Líbano».

Destacó que el Señor no permanece indiferente, al ver y escuchar el grito agonizante de los jóvenes, de los pobres y de los últimos, y de los jóvenes desesperados que quieren partir. Y que el Señor responda a este grito también a través de la continua preocupación del Papa Francisco en el Líbano.


Recordó la jornada de oración y contemplación con los líderes de la iglesia en el Líbano convocada por el Papa en julio pasado, y la reciente visita del obispo Paul Richard Gallagher al Líbano, y recordó el deseo del Papa Francisco de visitar este país.


Continuó: «Mientras rezamos y esperamos que se den las condiciones para que esta visita se realice, comprometámonos todos, jóvenes y mayores, con los hijos de la Iglesia y con quienes tienen responsabilidades a nivel nacional e internacional, para que que tengamos lo que el Papa Francisco tiene de interés en el país del arroz, empezando por quienes lo habitan».

El Cardenal Sandri concluyó su discurso señalando que «frente al aparente dominio de la oscuridad, ninguno de nosotros tiene el poder de disiparla. Pero si cada uno de nosotros, por intercesión de la Virgen, Madre de Dios, de San Marón y de todos los santos del Líbano, mantiene encendida su pequeña lámpara, podremos ver y seguir caminando juntos».

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