¿Qué tienes que ver con nosotros, Jesús de Nazaret?

De una homilía griega del siglo IV para la Octava de Pascua.

Atribuida erróneamente a San Juan Crisóstomo (trans. SC 146, p.77f. rev.)

Jesús expulsa demonios
Icono Jesús expulsando a un demonio

No te estoy presentando una invención de novedad inaudita, sino lo mismo que los profetas escribieron de antemano en el Antiguo Testamento.


¿No has oído el grito de Moisés: "El Señor te suscitará entre tus hermanos un profeta como yo"? (Dt 18,18). ¿No has oído a Isaías proclamar: "He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo"? (Is 7,14)... ¿No has oído a David declarar: "Descenderá como la lluvia sobre el vellón" (Sal 71,6)...


Creed, pues, a los profetas; comprended la realidad que muestran y encontraréis a Jesús el Nazareno (Mt 2,23). Mirad, os he mostrado el camino: ¡que lo siga el que quiera! Mirad, he encendido la antorcha: ¡salid de las tinieblas!


Jesús el Nazareno: Yo digo su nombre y su patria... No digo: Jesús, el que extendió la bóveda celeste, el que encendió los rayos del sol, el que trazó las constelaciones en el cielo, el que encendió la lámpara de la luna, el que señaló su tiempo al día, el que asignó su curso a la noche, el que estableció tierra firme sobre las aguas, el que frenó el mar con su palabra...


Jesús el Nazareno: aquel de quien Natanael exclamó en su duda: "¿Puede salir algo bueno de Nazaret?" "Jesús el Nazareno", dijo el apóstol Pedro, "el hombre cuya misión Dios dio a conocer realizando por medio de él poderosos hechos, prodigios y señales"... ¡Sí! "Jesús el Nazareno, el hombre que Dios mismo os ha encomendado" (Hechos 2,22).



Texto bíblico:


Bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y les enseñaba en sábado. Estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

En la sinagoga había un hombre que tenía el espíritu de un demonio impuro, y gritaba con gran voz: "¡Dejadnos en paz! ¿Qué tienes que hacer con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres, el Santo de Dios".

Pero Jesús le reprendió diciendo: "¡Cállate y sal de él! Cuando el demonio lo arrojó ante ellos, salió de él sin haberle hecho ningún daño.

Todos estaban asombrados y se decían unos a otros: "¿Qué clase de palabras son éstas? Porque con autoridad y poder ordena a los espíritus inmundos, y salen'. Y la noticia sobre él empezó a llegar a todos los lugares de la región.

Al salir de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre y le preguntaron por ella.

Entonces él, de pie junto a ella, reprendió a la fiebre, y ésta la abandonó. En seguida se levantó y se puso a servirles.

Cuando se ponía el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades se los trajeron; él les impuso las manos a cada uno y los curó.

También salieron demonios de muchos, gritando: "¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero él los reprendía y no les permitía hablar, porque sabían que era el Mesías.

Al amanecer, salió y se fue a un lugar desierto. Las multitudes le buscaban y, al llegar a él, querían impedirle que les dejara.

Pero él les dijo: "Tengo que anunciar la buena noticia del Reino de Dios también a las demás ciudades, porque para eso he sido enviado".

Y siguió anunciando el mensaje en las sinagogas de Judea.


(Evangelio según San Lucas 4,31-44)

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