"Revelé tu nombre"


#maronitas

Joseph Cardenal Ratzinger [Papa Benedicto XVI]

Der Gott Jesu Christi (trans. El Dios de Jesucristo, Ignatius press 2008, p. 23)



¿Qué significa entonces "el nombre de Dios"?. El Apocalipsis de Juan habla del adversario de Dios, la "bestia". Esta bestia, el poder opuesto a Dios, no tiene nombre, sino un número. El vidente nos dice: "Su número es seiscientos sesenta y seis" (Ap 13,18). Es un número, y convierte a los hombres en números. Los que vivimos el mundo de los campos de concentración sabemos lo que eso significa. El terror de ese mundo tiene sus raíces en el hecho de que borra los rostros de los hombres. Pero Dios tiene un nombre, y Dios nos llama por nuestro nombre. Es una Persona, y busca a la persona. Tiene un rostro y busca nuestro rostro. Él tiene un corazón y busca nuestro corazón. Para él, no somos una función en una "maquinaria mundial". Al contrario, son precisamente los que no tienen función los suyos. Un nombre me permite ser abordado. Un nombre denota comunidad.


Por eso Cristo es el verdadero Moisés, el cumplimiento de la revelación del nombre de Dios. No trae alguna palabra nueva como nombre de Dios; él hace más que esto, ya que él mismo es el rostro de Dios. Él mismo es el nombre de Dios. En él podemos dirigirnos a Dios como "tú", como persona, como corazón. Su propio nombre, Jesús, lleva a su cumplimiento el nombre misterioso de la zarza ardiente (Ex 3,14); ahora podemos ver que Dios no había dicho todo lo que tenía que decir sino que había interrumpido su discurso por un tiempo. Esto se debe a que el nombre "Jesús" en su forma hebrea incluye la palabra "Yahvé" y le agrega un elemento más: Dios "salva". "Yo soy el que soy" -gracias a Jesús, esto ahora significa: "Yo soy el que te salva". Su Ser es salvación.

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