Trata a tu cónyuge con respeto...

 

Juan dice:  “Cuando Alicia se enoja conmigo, se la pasa todo el día llorando.

Si nos sentamos a tratar de hablar de lo que paso, se pone irritable y de repente hasta se niega a dirigirme la palabra y se pone peor.  "Ya no sé qué hacer; me dan ganas de tirar la toalla pues ya no la soporto más".

 

Alicia dice: “Cuando Juan llega a casa, a veces estoy llorando. Intento explicarle por qué, pero sin dejarme hablar, me dice que no es para tanto, que no haga tanto drama y todo estara bien. Eso me irrita aún más”.

 

¿TE IDENTIFICAS con Juan o con Alicia? Los dos quieren comunicarse, pero seguido acaban frustrados. ¿Por qué será?

Los hombres y las mujeres nos comunicamos de manera distinta, y nuestras necesidades también son diferentes.

La mujer quizás anhele expresar sus sentimientos francamente y con frecuencia. En cambio, muchos hombres tratan de preservar la paz arreglando los problemas enseguida y evitando los temas espinosos. Así pues, ¿cómo podemos cerrar ese circulo y abrir las líneas de comunicación con nuestra esposa/o? La clave está en el respeto.

 

Una persona respetuosa valora a los demás y procura entender cómo se sienten. Puede que a ti te hayan enseñado desde niño/a a respetar a quienes tienen más autoridad o experiencia. Sin embargo, en el matrimonio lo difil estriba en respetar a alguien que está en nuestro mismo nivel. En ocaciones frecuentes podemos pensar que nuestro cónyuge escucha con paciencia y comprensión a cualquier otra persona. Y solo queremos que fuera igual de comprensivo con nosotros. Es probable que tu escuches atentamente y le hables con respeto a tus amigos, e incluso a personas extrañas. Pero ¿tratas de la misma forma a tu esposa/o?

 

La falta de respeto en el hogar provoca tensiones y amargos conflictos. Un rey sabio escribió una vez: “Más vale comer pan duro y vivir en paz que tener muchas fiestas y vivir peleando” (Proverbios 17:1).  La Biblia nos aconseja a los esposo que honremos, o respetemos, a nuestra esposa (1 Pedro 3:7).  Igualmente, “la esposa debe tenerle profundo respeto a su esposo” (Efesios 5:33).

 

Ahora bien, ¿cómo podemos lograr comunicarnos con respeto? Veamos algunos consejos prácticos que da la Biblia.

 

Cuando la otra persona se expresa

 

¿Cuál es el problema?

 

A muchas personas les gusta más hablar que escuchar. ¿Eres una de ellas? La Biblia dice que “responder a un asunto antes de oírlo” es una tontedad (Proverbios 18:13). ¿Por qué es importante escuchar antes de hablar? Hay personas que despues de años de matrimonio, prefieren que su pareja no intente arreglar sus problemas en el momento. Ni siquiera esperan que estén de acuerdo ni que se imaginen por qué surgieron. Solo necesitan que se les escuche y comprenda cómo se sienten”.

 

También está el caso de algunos hombres y mujeres que se sienten incómodos y se cohíben si su pareja los presiona para que se expresen. Hay personas que necesitan tomarse su tiempo para hablar de lo que sienten. Simplemente hay que tener paciencia y esperar a que la persona quiera compartir.

 

¿Cómo resolverlo?

Si tienen que hablar de algún tema delicado, háganlo cuando estén tranquilos y relajados. ¿Y si al otro no le es fasil expresarse? Hay que comprender que “las intenciones secretas son como aguas profundas” y que el “inteligente sabe descubrirlas” (Proverbios 20:5). Si se saca muy aprisa una cubeta de un pozo, se perderá mucha agua. De la misma forma, si apremia demasiado a la pareja, es posible que esta se ponga a la defensiva y pierdas la oportunidad de sacar lo que hay en su corazón. En vez de eso, hazle preguntas con amabilidad y respeto, y ten paciencia si no expresa sus sentimientos tan rápido como tu quisieras.

 

Cuando tu pareja hable, ponte antento a oír, lento en cuanto a hablar, lento en cuanto a ira” (Santiago 1:19). El buen oyente no solo escucha con los oídos, sino también con el corazón. Por lo tanto, procura entender los sentimientos de tu esposa/o. Ella/el percibirá tu respeto —o tu falta de respeto— por la forma en que la/o escuches.  Jesús nos enseñó cómo hacerlo. Por ejemplo, cuando un hombre enfermo se le acercó para pedirle ayuda, él no le resolvió de inmediato su problema. Primero lo escuchó, después sintió su angustia en el corazón, y por último lo sanó (Marcos 1:40-42). Trata de seguir esos tres pasos. Recuerda que lo más probable es que tu pareja espere comprensión, no una solución instantánea. De modo que escucha con cuidado, siente lo que tu pareja siente, y entonces, solo entonces, piensa qué se puede hacer. Así le mostrarás verdadero respeto.

 

INTENTA ESTO... La próxima vez que tu esposa/o empiece a hablarte, reprime el impulso de contestar inmediatamente. Espera a que termine, y no le respondas hasta que comprendas lo que quiso decir. Más tarde pregúntale: “¿Sentiste que de verdad te estaba escuchando?”.

 

Cuando nosotros nos expresamos

 

¿Cuál es el problema?

“En la televisión es muy normal criticar, insultar y hablarle con sarcasmo a la pareja”.  Además, muchas personas crecen en hogares donde nadie se habla con respeto. Y cuando se casan y forman su propia familia, les cuesta mucho trabajo evitar ese patrón de comportamiento. 

 

¿Cómo resolverlo?

Tus palabras deben transmitir una imagen favorable de tu pareja.  Incluso cuando estén solos, no caigas en la tentación de usar lenguaje hiriente u ofensivo.  En el antiguo Israel, Mical se enfadó con su esposo, el rey David, y con desprecio le dijo que se había portado “como uno de los casquivanos”.  Al llamarlo casquivano, o alocado, no solo ofendió a su esposo, sino que también desagradó a Dios (2 Samuel 6:20-23). ¿Cuál es la lección? Cuando hables con tu esposa/o, fijate en lo que dices. 

 

INTENTA ESTO... Siéntate con tu esposa/o para analizar los consejos de este subtítulo. Pregúntale: “Cuando hablo de ti en público, ¿Sientes que te halago, o que te humillo? ¿Te parece que puedo mejorar?”. Entonces escucha bien lo que te diga y sigue sus sugerencias.

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