El Oriente Medio se está vaciando de cristianos

17 Jun 2019

La alarma de la Iglesia maronita: el Oriente Medio se está vaciando de cristianos.

 

Es lo que surge de la reflexión final, al concluirse el sínodo anual de obispos. Los prelados se refieren a “mensajes graves”, que llegan de los países de la región y de la diáspora. Una hemorragia humana que ya ha vaciado Alepo, Damasco y Tierra Santa. La liturgia, elemento de unidad entre los maronitas. El auxiliar patriarcal Boulos Abdel Sater, nuevo arzobispo de Beirut.

 

El sínodo anual de la Iglesia maronita (que se hizo en dos fases; del 5 al 8 de junio, y luego, del 10 al 15 de junio) concluyó el sábado pasado, con un gran descubrimiento, tal como surge de la expresión usada en el comunicado final, cuando se habla del tema: el Oriente Medio, comenzando por el Líbano, que presenta una situación particular, se está vaciando de cristianos.

   

Al afrontar este tema obligado en el marco de las actividades, los obispos maronitas se refirieron a “mensajes graves” que están “llegando” de los prelados maronitas de Siria, Jordania, de Tierra Santa, Egipto y Chipre. A éstos se unen las “crecientes necesidades a las que deben hacer frente, a causa de la acumulación de situaciones de crisis”.

 

Dicho en otros términos, lo que preocupa al sínodo de obispos maronitas es la hemorragia humana que se constata en estos países. Si hemos de retomar las palabras de un prelado que ha pedido el anonimato, “ya no queda nadie en Alepo, en Damasco ni en Tierra Santa”.

 

Para dar un ejemplo: sabemos que en Alepo, queda apenas un 10% de los casi 400.000 cristianos que vivían en la metrópolis del norte antes del estallido del conflicto sirio, en el 2011.

 

Frente a todo esto, los obispos no tienen intenciones de bajar los brazos y afirman, en su nota, que defenderán la causa de estas poblaciones forzadas al éxodo por la guerra, la inseguridad, las necesidades económicas o las presiones ideológicas. Lo harán frente a los organismos árabes e internacionales, a fin de que puedan “preservar su identidad cultural, y para que sus países hallen un justo lugar dentro de las comunidades árabe e internacional”.

 

¿Se habla de esperanza? Sin lugar a dudas. Ciertamente, los obispos son sinceros en su afirmación, pero no hacen más que constatar que el éxodo de las poblaciones cristianas del Oriente Medio -en cierta medida- es irreversible. Ello genera a su vez un fenómeno de vasos comunicantes con el Oriente, que se vacían en dirección a los países adonde emigran.

 

Vasos comunicantes

Por otro lado, el sínodo no hace más que tomar nota de ello. En el comunicado final afirma que se ha examinado “la situación de los obispados de la diáspora, al igual que el aumento del número de sus fieles y de sus necesidades pastorales, especialmente en lo que respecta a sacerdotes”. Según el comunicado, los prelados se han concentrado en las diócesis de Francia, en las del África occidental y central, en las comunidades de Sudáfrica, y en el norte y oeste de Europa, además de en América Central, Colombia, Perú y Ecuador. Las diócesis del Líbano, principal reserva de curas maronitas, han recibido el pedido de dar “prioridad” a la formación de sacerdotes misioneros y “de ayudar a nivel financiero a las comunidades necesitadas y en continuo crecimiento” en términos numéricos.

 

Factores de unidad

Al afrontar el tema de la reforma litúrgica en el seno de la Iglesia maronita, el sínodo ha insistido en la liturgia como factor de unidad entre los maronitas. Al mismo tiempo y en virtud de su rol unificador, se convino prestar particular atención a los programas que se están desarrollando en los cuatro seminarios orientados a la formación para el sacerdocio: Ghazir, Karm Saddé, Washington y Roma, destacando en particular el “acompañamiento” durante la formación sacerdotal en todos los estadios, para descartar aquellos candidatos incompatibles con la misión de la Iglesia.

 

Por otra parte, el sínodo ha dedicado particular atención a los tribunales religiosos maronitas y al cuidado pastoral del matrimonio. El deseo a futuro es poder llegar a la creación de jueces dedicados full time a la formación sacerdotal, que sean especialistas en derecho canónico. En este ámbito, se elogiaron los buenos resultados obtenidos a través del esfuerzo de los últimos años, en el desarrollo de centros de escucha y reconciliación, de acompañamiento y preparación para el matrimonio.

 

Entre los otros temas abordados por el sínodo figuran la presencia de refugiados sirios en el Líbano, su número y distribución geográfica. Para ahondar en ello, los obispos han revisado un reporte detallado, que fue preparado por la Fundación maronita mundial.


Escuelas y viviendas

Las catástrofes sociales que han azotado al Líbano en los últimos años no han perdonado el paisaje y tampoco las infraestructuras, incluidas las escuelas católicas, en cuyas aulas estudia casi el 70% de los alumnos del Líbano. Una ley que estableció el aumento de salarios en el sector (la Ley 46/2017) ha llevado a los establecimientos educativos a una situación de tal crisis, que algunos se han visto obligados a cerrar sus puertas.

 

El sínodo no se ha olvidado de impulsar al Estado libanés a reanudar su programa de préstamos para viviendas, que fue suspendido tras debilitarse su rol de guía del Banco central. Para el sínodo, bloquear el horizonte de las parejas jóvenes en este sector equivale a empujarlas al éxodo y acentúa la hemorragia humanitaria del país. Por último, los obispos han exhortado a la clase política a instaurar un clima de confianza en el país y a preservar el espíritu de la convivencia y “el equilibrio” dentro de los engranajes que componen la máquina estatal.


Elecciones

En el frente referido a los nombramientos; el vicario y auxiliar patriarcal Boulos Abdel Sater ha sido electo como nuevo arzobispo de Beirut, sucediendo a Mons. Boulos Matar. Él, a su vez, ha sido sustituido en el rol de vicario por el Pbro. Antoine Aoukar, otro responsable de la Orden de San Antonio de Vienne.

 

El vicario y auxiliar patriarcal Youhanna Rafic Warcha fue nombrado representante del patriarcado en la Santa Sede y presidente del Colegio Maronita, sustituyendo al obispo François Eid, que alcanzó la edad jubilatoria. En el seno de la curia patriarcal fue llamado a sustituirlo el corepíscopo Peter Karam, que hasta ahora se desempeñaba como responsable de obispado maronita de Nuestra Señora del Líbano en Los Ángeles.

 

 Fuente: Asianews/Fady Noun 

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