Sagrado Corazón de Jesús... ¡ten piedad de nosotros!

Por Rita Karam

Colaboradora de Télé Lumière y maronitas.org


San Charbel, Sagrado Corazón de Jesús, Maronitas, Orientales
Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío. Cortesía de la foto: Radio Vaticana

Con el comienzo de este bendito día, y medio del mar del mes del Sagrado Corazón de Jesús, levantamos la mirada al cielo y abrimos nuestro corazón a Dios Padre, para que su misericordia lo desborde, pues siembre en lo ama y lo purifica, de tal suerte que se sacrifica con el ejemplo de su bendito Corazón.


Hoy, nos dirigimos a ti, Padre Eterno, y ofrecemos a tu exaltada majestad la Sangre más preciosa de nuestro Señor Jesucristo en remisión de nuestros pecados y por las santas necesidades de la Iglesia.


Hoy te suplicamos misericordia, Hijo del Dios Eterno, formado por el Espíritu Santo en el vientre de la Virgen María, unida esencialmente a la Palabra de Dios y de infinita en grandeza.


Te pedimos, oh María, Santo Templo de Dios, Tienda del Altísimo, Casa de Dios, Puerta del Cielo y Horno Ardiente del Amor, que nos concedas una paz eterna.


Tú, oh Crsito, la morada de la justicia y del amor, y de un corazón lleno de generosidad, el abismo de todas las virtudes, digno de toda alabanza, el rey de todos los corazones y el centro que contiene todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento, y plenitud de lo Divino, consuela a todos los tristes y sana a todos los enfermos.


Corazón de Jesús, deseo de los collados eternos, sufrido y misericordioso, generoso para con todos los que te invocan, fuente de vida y santidad, víctima de nuestras iniquidades, ensanchado por nuestras pecados, contrito por nuestras abominaciones, obediente hasta la muerte, traspasado por una lanza, fuente de todo consuelo, perdónanos y perdona nuestras transgresiones a tu Santo Espíritu. Honramos hou a tu Sagrado Corazón, que copila nuestra vida y resurrección, nuestra bondad y nuestra paz.


Te pedimos, Oh Sacrificio de los pecadores, la salvación de los que en ti confían, la esperanza de los muertos y la dicha de todos los santos: ¡ten misericordia de nosotros y haz mansos y humildes nuestros corazones como el tuyo!


Hoy te rogamos, Eterno Dios Todopoderoso, que mires el corazón de tu amado Hijo, y su fidelidad, lealtad y alabanza que ofreció en tu honor sobre todos los pecadores, para que perdones a cuantos te pidan misericordia, y sean santificados en el Nombre de tu Hijo, nuestro maestro Jesucristo, que vive contigo en la unidad del Espíritu Santo, ahora y por todos siglos ¡Amén!
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