Vosotros también debéis estar preparados porque a la hora que no pensáis, vendrá el Hijo del Hombre



Juan Tauler (c.1300-1361)

dominicano

Sermón 77, para la fiesta de un Confesor


Estas palabras significan: debéis estar despiertos y vigilantes porque no sabéis la hora en que el Señor vendrá de las bodas. Porque tan pronto como algún sentimiento de orgullo, de satisfacción propia o de voluntad propia entra en un hombre, el enemigo está allí cortándole la preciosa bolsa de todas sus buenas obras. ¡Ay, niños! ¿Cuántas de estas personas veréis que han hecho grandes obras y así han ganado gran renombre, pero la presunción los ha despojado de todo. Serán colocados después de los pobres y sencillos, a quienes nadie valora por su apariencia exterior y trabajar. Debido a que humildemente toman un lugar bajo, estos últimos serán puestos por encima de los demás. Así que vela con el alma vigilante y verás la pura verdad con los ojos abiertos.


« Estén ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámparas. » Aquí hay tres puntos a notar.

- Primero: los lomos deben estar ceñidos como alguien fuertemente atado con una cuerda para ser conducido contra su voluntad.

- Segundo: deben llevar lámparas encendidas en sus manos, es decir, obras de amor. Vuestras manos nunca deben dejar de hacer la verdadera y ardiente obra de la caridad.

- Tercero: debéis esperar al Señor cuando regrese de las bodas: “El Señor las pondrá sobre todos sus bienes; se ceñirá y les servirá”. Esta boda de la que procede el Señor tiene lugar en lo más interior del alma, en lo más profundo donde se encuentra la noble imagen. ¡Oh qué íntimo contacto tiene el alma con Dios y Dios con ella en este fondo, y qué obra maravillosa hace Dios allí! ¡Qué alegría y gozo encuentra allí! Supera todo sentimiento y pensamiento y, sin embargo, el hombre no sabe nada ni siente nada de ello.

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