Los que caminan en la fe son totalmente libres

Actualizado: 12 abr

Isaac el sirio (siglo VII)

monje cerca de Mosul

Discursos ascéticos, 1ª serie, n. 62

#maronitas #sanCharbel
Cristo bendiciendo

«En verdad les digo, que si tenéis fe y no dudáis... si a este monte le decís: Quítate y échate al mar, lo hará»

El conocimiento intelectual no nos libera del miedo. Pero los que caminan en la fe son totalmente libres. Tales como éstos, como verdaderos hijos de Dios, pueden hacer libre uso de cada cosa. Los que están enamorados de esta fe se sirven de todos los elementos de la creación como Dios mismo. Porque la fe tiene el poder de hacer una nueva criatura a la semejanza de Dios...


El conocimiento intelectual no puede hacer nada sin un fundamento material; no tiene el coraje de realizar lo que no le ha sido dado a la naturaleza. El cuerpo no puede caminar sobre la superficie del agua; los que se acercan al fuego son quemados. En consecuencia, el mero entendimiento se pone en guardia y nunca se permite ir más allá de sus límites naturales. Pero la fe tiene el poder de ir más allá y declara: “Cuando camines por el fuego, no te quemarás, yo estaré contigo; y las aguas no te tragarán” (Is 43,2 alt.). La fe a menudo lleva a cabo tales cosas a la vista de toda la creación. Si se le hubiera dado a la mente intentar hacer las mismas cosas, nunca se hubiera atrevido.


Muchos han entrado en las llamas por la fe…, han pasado por el fuego sanos y salvos y han caminado sobre el mar como sobre tierra firme. Todas estas cosas estaban por encima de la naturaleza y eran contrarias a las formas del mero conocimiento intelectual. Demostraron cuán vacío estaba este último en todos sus caminos y leyes. ¿Ves cómo la mente observa las condiciones establecidas por la naturaleza? ¿Y ves cómo la fe sigue su propio camino a medida que procede a un nivel más alto que la naturaleza?


Texto Bíblico

Jesús los dejó, salió de la ciudad a Betania y pasó allí la noche.

Por la mañana, cuando volvió a la ciudad, tenía hambre.

Y viendo una higuera junto al camino, se acercó a ella y no halló en ella sino hojas. Entonces le dijo: ¡Que nunca más salga fruto de ti! Y la higuera se secó al instante.

Cuando los discípulos lo vieron, se asombraron, diciendo: '¿Cómo se secó la higuera de una vez?'

Jesús les respondió: De cierto os digo, que si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis lo que se ha hecho con la higuera, sino que incluso si decís a este monte: "Sé levantado y arrojado al mar", se hará.

Todo lo que pidas en oración con fe, lo recibirás”.

Cuando entró en el templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron mientras estaba enseñando y le dijeron: "¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?"

Jesús les dijo: Yo también os haré una pregunta; si me dices la respuesta, yo también te diré con qué autoridad hago estas cosas.

¿El bautismo de Juan vino del cielo, o era de origen humano?’ Y discutían entre ellos: ‘Si decimos: "Del cielo", nos dirá: "¿Por qué, pues, no le creísteis?"

Pero si decimos, "De origen humano", tenemos miedo de la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta.

Entonces respondieron a Jesús: No sabemos. Y él les dijo: Ni yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.

(Evangelio según Mateo 21, 17-27 )

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